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Mostrando entradas de abril, 2014

En Catamarca

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La imponencia de la Sierra de Ancasti, casi rosando el cielo, se desplaza hacia un valle multicolor, extenso, apacible, cuna de “La morenita” como suelen apodar a la Virgen del Valle, patrona de  Catamarca, movilizadora de almas de distintos lugares y dueña de una historia que se pierde en los misterios de la evangelización de los pueblos originarios que habitaron esta zona de la Argentina. Desde la Cuesta del Portezuelo, mirando abajo parece un sueño. . . Y es cierto, como dice la canción*, contemplar desde la Cuesta del Portezuelo, el valle, es realmente un sueño: “Un pueblito aquí, otro más allá, y un camino largo que baja y se pierde. . .” Subí a la traffic y me llevé en los ojos, los mil verdes del valle. Mi asiento estaba del lado del pasillo del vehículo, así que me dormí en las primeras curvas del descenso. A la mañana siguiente, ya repuesta decidí visitar los Museos de San Fernando del Valle* y comencé por el Antropológico "Adán Quiroga". Para mi desilusión, se encon…

Secretos del corazón

“No me dejes ir” parecían clamar los ojos verdes del muchacho universitario, remedando una canción romántica del argentino-venezolano, Ricardo Montaner. Ella, aparentemente ensimismada con su lectura, no había levantado la vista del grueso volumen. A él se le terminaba el tiempo y tendría que marcharse. En pocos minutos más, comenzaría su clase. Era ya la quinta vez que la encontraba en la Biblioteca Mayor, en el mismo lugar, y desde la primera, le había resultado difícil quitar de su memoria la imagen de aquella mujer con aspecto intelectual. Sus ojos, cuyo color no había descubierto aún, se escondían tras unas modernas y enormes gafas con marco color violetaque resaltaba su tez blanca. Llevaba su pelo castaño claro y brillante, recogido en la nuca. Las connotaciones de la desconocida confluían en el tipo femenino que ejercía inmediata atracción sobre el joven.  Ese día, comenzaba el segundo semestre de una de las últimas materias y no llegaría tarde. A pesar de la ostensible diferen…

Recuerdos de Elena

Sólo de lejos, con el lenguaje de la contemplación, la joven vestida de blanco lo había inspirado como ninguna otra. Su figura celestial le acompañaba en sus sueños, desde aquella noche en que la conociera. Era verano, y las fiestas en la Embajada se sucedían cada vez más a menudo. La exposición de óleos bucólicos de María de las Mercedes lo obligaba a asistir otra vez, pero a último momento desistió. En cambio, apenas hubo de quedarse en completa soledad, decidió expresar en rimas su apasionada admiración por la joven nívea. Se recogió en la bohardilla a la que hacía muchos años no recurría y escribió el poema más bello de su creación. Cuando lo leyó para sí en voz alta, un frío extraño se apoderó de su alma. Claramente sintió palpitar su corazón como un potrillo retozando en la campiña. Bajó con rapidez la escalera caracol que lo separaba del mundo real, y peinó sus alborotados cabellos con maestría. Calzó su levita y presuroso, enfiló hacia la Embajada. Una alegría insospechada ganó…

Amores de Café

En el Café de Almagro, ése que tenía un cartel de colores en la puerta anunciando a "Don Braulio y su  sexteto de oro",  en ese universo tanguero, la conocí. Al susurro de una milonga de fondo la vi pasar con la bandeja redonda y dos lisos encima, igual que en Santa Fe, la cerveza conservada en barril de hierro servida en vaso rebosante de espuma en su borde. A mí, me gustaba el chopp porque el jarro de vidrio acanalado o de cerámica siempre me hizo acordar a una taza, aquella en la que tomaba la leche antes de ir a la escuela. Quedé prendado de ella. Era la hija del dueño. ¡Ni qué mirarla!  El viejo, Pater hasta los huesos, la cuidaba más que a su vida misma y no permitía que naides le hablara. "Cuando se case, que la cuide el marido que será quien tendrá la obligación", comentaba en voz alta para que los parroquianos lo escuchasen de su propia boca. Yo, que no acostumbraba a venir pa´la ciudad, era un desconocido. Sin embargo, le simpaticé a Don Jerónimo y aprove…