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Mostrando entradas de septiembre, 2013

Plan A

Esas vacaciones habían sido un poco forzadas. Pero, el llamado del mar pudo más que nuestros desencuentros. Volviendo, entre las ciudades chilenas de  San Felipe y Los Andes, los ojos se me llenaron de verdes. El cerro a un costado y los viñedos y flores y árboles a la vera de la carretera ponían un tinte pintoresco y a la vez angustiante al viaje. Faltaba poco para llegar a Los Andes y el contraste del angosto y antiguo camino de dos carriles con las modernas autopistas y autovías que dejamos atrás, me distrajo. De pronto, me identifiqué con un cerro cubierto de cactus erguidos con sus brazos elevados hacia el cielo celeste puro, sin nubes, pidiendo, clamando, tal vez por una lluvia renovadora que no llegaba. Los maizales verdes y las parras a la espera de que sus frutos fuesen cortados para ser llevados a la mesa familiar y varias casitas de adobe me trajeron recuerdos de mi infancia y volé con mis pensamientos hasta un tiempo, también de verano, de tardecitas que se prestaban para …

Mentiras

Aquella mujer, ubicada frente al gran ventanal del lobby del hotel miraba indiferente las palmeras y la gran piscina de aguas termales. Un vaso alto de Fernet con Coca-Cola, la acompañaba. De vez en cuando observaba su reloj con gesto nervioso. Pronto llamarían a cenar y sin embargo ella no tenía apetito. En cambio, un nudo emocional que recordaba historias repetidas cerraba su estómago. El sol de la tarde se había perdido tras nubes negras y encrespadas. Quedó sola. Los que estaban próximos a ella, marcharon al comedor. Pronto, optó por retirarse a su habitación para desplomarse sobre la confortable cama matrimonial. Consultó por última vez la hora. Una lágrima, la convenció: Otra vez, él le había mentido.
2011


Esa Mujer

Pasaba por la calle de la tristeza enfundado en el recuerdo de otras horas, caminaba despacio, meditabundo, extraño, perdido en el objetivo que no lograba perfilar. De pronto, vio la belleza en sus ojos; la dulzura arreboló sus mejillas y la simpleza dibujó su sonrisa, exactamente cuando sus miradas se encontraron. Sintió una débil alegría circulando sin prisa por sus venas y arterias en un suave entrar y salir de su palpitante corazón. Se detuvo. La brisa vespertina alzó su bufanda a rayas y tapó su rostro. La vida pasó a su lado y no pudo verla, menos detenerla. Apretó bajo su brazo el bastidor de madera que contenía el óleo con el retrato de una mujer y continuó su marcha implacable. Luego, cayó la noche.


2012


Elección

La joven de pelo negro y corto estaba parada a la orilla del camino junto con otros compañeros. Esperaban a alguien, un retrasado. Ellos iban en automóvil y el retrasado en moto. Todos estaban alegres comentando sobre los días que pasarían en el campamento. Llevaban dos carpas inmensas donde dormirían muy cerca de un río caudaloso que corría entre cerros verdes y húmedos. La atmósfera, se impregnaba de murmullos juveniles, de risas y planes. Un integrante se apartó del grupo y desde el medio de la carretera de ripio, gritó: “Ya llega, lo veo.” El que arribaba era una pieza clave para el grupo ya que sería quien habría de indicar el lugar justo donde acamparían. Cuando detuvo su moto y quitó su casco, un mechón de pelo casi rubio flotó en el viento de enero. Erguido sobre su alta estatura, alejó sus antiparras de sus ojos y el verde intenso se reflejó en ellos. La jovencita de pelo corto experimentó una emoción desconocida, un fuerte calor le subió desde su estómago y se alojó en su gar…

Nostalgia

Imagen
Apoyada en el muro de la costanera, miraba el ancho río marrón. Sus ojos oscuros se perdían en la lejanía de pequeñas olas que dejaba la estela de un lanchón. Su canoa de madera, pintada de rojo no se divisaba. Ésa, donde tantas noches, a la luz de la luna, recogieron juntos los espineles plateados de tanto pescado. Ahora estaba sola: sin él, sin su canoa y la saudade había cobrado vigencia. 2011


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