Sin soñar un Poema. Sin conocer un lugar. Sin admirar una pintura

Del Poema "Alma venturosa"

“Al promediar la tarde de aquel día,

cuando iba mi habitual adiós a darte,

fue una vaga congoja de dejarte

lo que me hizo saber que te quería.”

De Leopoldo Lugones (1874-1938)

Poeta argentino

Aviso de "Un Cambio"

A partir de 2017, los Microrrelatos o Mini cuentos dejarán de ser una expresión en este Blog y, junto con los poemas brevísimos, también hijos de mi pluma, formarán parte de otro proyecto. Espero poder concretarlo.

Como hojas al viento

Las entradas de este Blog se publican en 2017, cada martes a la medianoche, desde la República Argentina.

Coordenadas 31°4000S 64°2600O

sábado, julio 27, 2013

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Micros motivados por la palabra "rosa"



*La habitación había sido pintada con color rosa. Todo fue algarabía cuando llegó la pequeña.

*Una rosa roja y su penúltima carta, dejó en su ventana. Se marchó al amanecer.

*La joven quedó desolada, luciendo su vestido y su bouquet rosa, junto al altar.

*En el ojal del saco, el apuesto caballero lucía una rosa rococó. Era su seña.

*El jardín de casa lucía por sus perfumados y prósperos rosales.
Nunca corté una rosa.

*Llevaba una rosa, detrás de su oreja, entre sus cabellos. Era todo amor y perfume.

2012
Versión 2013



martes, julio 09, 2013

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Homenaje al 9 de julio de 1816, "Día de la declaración de nuestra Independencia"


En tiempos en que corría el año 1816, en las lejanas tierras del sur de la América hispana, el Coronel Bernabé Aráoz, hombre entusiasta de la causa de la independencia y dueño de una importante fortuna personal, gobernaba la Intendencia del Tucumán, vasto territorio que comprendía entonces, varias de las actuales provincias norteñas argentinas.
La sede de gobierno se había asentado en San Miguel del Tucumán.
Precisamente, esta bonita ciudad fue la elegida para que funcionara y deliberara en ella, el  Congreso de diputados representantes de las Provincias Unidas del Río de la Plata con el cometido de declarar la independencia de España y establecer un definitivo régimen de gobierno.
Era menester, pues, encontrar una casa con las comodidades suficientes, por ejemplo, una amplia sala de reuniones donde los congresales cumpliesen el mandato otorgado.
La mayoría de las casas de esa época tenían una sola planta, varios patios, árboles frutales y de sombra, una huerta en el fondo y muchas flores que las perfumaban. La de la familia Bazán Laguna estaba bien ubicada, a sólo tres cuadras de la iglesia y menos de la plaza. Su estilo barroco se destacaba en las columnas torsadas que acompañaban a la maciza puerta principal de entrada. A ambos lados, las ventanas que daban sobre la calle de tierra, con rejas “voladas” donde alguna vez, Francisco se había recostado para fumar un cigarro de chala. Techos altos y tejas rojas, paredes blancas y gruesas: Así la habría pensado y mandado, en consecuencia a construir, más de cien años antes, el alcalde Diego Bazán y Figueroa, a cuya muerte pasaría  a pertenecer en propiedad a Doña Francisca Bazán, viuda para ese entonces de Miguel Laguna. A principios del año 1816, su casa fue la elegida por el Gobernador Aráoz para servir a las sesiones del Congreso. Con orgullo, Doña Francisca la prestó para ese fin, sin pensar que sesenta años más tarde, en 1874, un tucumano que llegó a gobernar la Nación, Don Nicolás Avellaneda, la compraría, con la recomendación de que se conservara el "antiguo salón de la jura de la Independencia".
Lamentablemente, para esa época, Francisco y Magdalena ya no estarían para contar su historia.
La casa sufrió una primera transformación para adecuarla a las necesidades del Congreso. Con vista al patio central, se unieron dos habitaciones paralelas ubicadas al frente, para lograr la sala de reuniones.
En el mes de marzo de 1816, los representantes comenzarían sus sesiones. Luego de largas tratativas y análisis de las distintas posiciones, el 9 de julio de 1816, aprobaron por aclamación la Independencia de la corona española.  Afuera, y agolpado en patios y pasillos de la señorial casa, el pueblo celebraba. Terminada la sesión, se realizaron diversos festejos públicos y las familias ricas y pobres de San Miguel se mezclaron en gestos de júbilo en toda su adyacencia. Al día siguiente y desde temprano, comenzaron los festejos en el templo de San Francisco para principiar, culminando en el gran baile que dio el gobernador en su casa, al que asistió mucha gente de la sociedad tucumana: militares, comerciantes, abogados, eclesiásticos y políticos.

Mientras tanto,  esa mañana del 10 de julio de 1816, Magdalena había acompañado a su tía Encarnación de Gramajo, pariente lejana de la familia Aráoz hasta la Iglesia, para escuchar si la muchedumbre lo permitía, el sermón que daría el sacerdote y político entusiasta partidario de la revolución, Pedro Ignacio Castro Barros.
En la plaza, la gente del pueblo iba y venía engalanada lo mejor posible para la ocasión en medio de una notable algarabía.
Magdalena vivía cerca de la casa de Doña Francisca Bazán de Laguna, desde el día anterior, histórica. Junto con su tía solían pasar por su frente cuando iban de visitas o a la Iglesia. Precisamente allí, lo había descubierto.
Una tarde de agobiante verano norteño no pudo menos que ruborizarse al encontrar su mirada con la de ese gaucho alto, de tez bronceada y pelo cortado a machete que le rondaba los hombros, apoyado en la reja de la ventana, como esperando algo. Aquellos ojos azabaches la había penetrado y esa forma de mirar, arrogante y dulce a la vez, la hubo de poseer desde ese momento.
Esa fresca mañana posterior al día de la Declaración de la Independencia, se habían mirado nuevamente, como otras tantas veces en el mismo lugar o en los puestos de venta de maíz, huevos o frutas. Ahora, resguardándose entre la plebe, la música y las salvas, habían rozado sus manos al pasar muy cerca el uno del otro. Más tarde, cuando su tía se entretenía  hablando con una antigua vecina, Francisco apretaría en señal de sentimiento la mano blanca y sedosa escondida entre los frunces de sus faldones. Tratando de no ser advertido por Encarnación se había acercado a la muchacha, susurrándole al oído: “Esta noche, en el baile”
Con el corazón galopante y el rostro enrojecido, Magdalena se aferró al brazo de su tía pidiéndole que siguieran viaje. Sorprendida, a fin de disimular, la pariente hubo de complacerla.
Conversaron muchas horas, al fin y al cabo Encarnación había cuidado de su sobrina desde muy pequeña en extensas vacaciones veraniegas primero,  y desde seis años atrás ya definitivamente, ante el consenso resignado, casi indiferente de sus padres a quienes no les afectaba entre nueve hijos que les faltase uno, más cuando los que hacían falta eran hombres para luchar por la Patria.  
A la noche, ambas asistieron al gran baile y rindieron sus saludos al Gobernador Aráoz y a su esposa, dueños de una situación recordada a través de los años.
En la mixtura propia del acontecimiento, desfilaban ante los ojos celestes de Magdalena, elegantes caballeros, lucientes uniformados, imberbes niñas enfundadas en magníficos vestidos que imponía la moda de la época. Todo era luz y color, alegría y triunfo, seducción y dominación.
Ya en plena fiesta, se acercó hasta ella su prima segunda, Juana Rosa Ordóñez para reclamarle que no estuviese con “vejestorios” y que se acercara al salón de baile a divertirse un poco. Prometiendo ir enseguida, la joven se sacó de encima a la prima y decidida, enfiló hasta donde jovialmente  encantadora, su tía departía con un grupo de intelectuales. Magdalena le hizo una señal con su cabeza engalanada de bucles rubios y se perdió en el jardín. La oscuridad de la noche apenas atenuada por la luz opaca de los faroles de aceite, fue su cómplice. Marchó hacia la puerta de entrada donde apostaban dos soldados pasados en copas que no la reconocerían, tapó su cara con la mantilla de  encaje y se aproximó a la calle.
Una ráfaga oscura  y reluciente se presentó como desmembrando la noche misma, un brazo fuerte la sujetó por la cintura y la elevó por el aire, acomodándola en el costado delantero del caballo, desapareciendo en la negrura. Nadie notó su ausencia hasta pasada la media noche.
El corcel galopó sin cesar hasta la primera posta, dejando atrás una espesa nube de polvo, propio de los caminos santiaguinos. Jinete y doncella iban en silencio. Cuando acamparon para reponerse y cambiar de animal, ya casi amanecía. Entonces, Magdalena murmuró: “Francisco. . . ¿Qué has hecho?” Él no le contestó, sólo la abrazó y, retirando un bucle rubio de su rostro, la besó largamente.
Encarnación Gramajo tuvo que enfrentar la situación en el salón de los Aráoz. A su juego la habían llamado. Haciendo gala de una adecuada argumentación, disculpó a su sobrina, alegando que al otro día debería viajar a Buenos Aires porque sus padres la reclamaban.
Nunca más se supo de Magdalena Balcarse, menos de Francisco. Tal vez en una tácita complicidad, nadie preguntó nada. Todos estaban muy ocupados en la formación de las milicias, en las noticias de la guerra intestina, en fin, en el crecimiento de la Patria.
Años más tarde, de regreso de unas vacaciones en Córdoba, las últimas para Encarnación Gramajo, quien por su reumatismo creciente no podría hacer tremendo viaje otra vez, apareció colgado en la sala de su casa, un cuadro conteniendo el lienzo al óleo que la mujer había mandado pintar de unos sobrinos nietos cordobeses, según ella decía.
Hermosos niños de tez morena y dulces ojos celestes.

2011 (Amor del Tucumán)
Versión corregida
2013



Cuento de ficción basado en datos y hechos históricos.



No dejes de clickar donde dice; "No te vayas. . ." para ver una interesante información

sábado, julio 06, 2013

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Microrrelatos motivados por la palabra: Niñez

El olor a marlo quemado, igual al humeante, que brotaba del brasero que mi abuela ponía en el patio de su casa para ahuyentar a los mosquitos, me recordó mi niñez cuando en las esperadas tardecitas del verano nicoleño, cantábamos “el arroz con leche” haciendo una ronda en la vereda.
***
Cuando de mayor, visité la plaza Sarmiento sin el busto de bronce del General San Martín padre de la Patria, volví al tiempo de mi niñez cuando de la mano de dos amiguitas y una tía llegábamos presurosas a las seis de la tarde en punto, a conquistar las hamacas.
***
Estos carnavales de hoy, nada tienen que ver con los que se organizaban en tiempos de mi niñez cuando con una sábana blanca y una cinta que la sostenía en la cabeza, íbamos contentos disfrazados de árabes, de la mano de nuestros parientes llevando los bolsillos repletos de papel picado.
 ***
Cuando en esa elegante y moderna heladería degusté ese helado de exóticos gustos, no pude menos que acordarme de aquellas tardecitas de vacaciones en ardientes eneros, durante la estancia en la casa de mi abuela cuando en plena niñez, tomar un refrescante helado de un solo gusto era todo un acontecimiento.
***
Jugar a las rondas: “La Paloma Blanca” o “el Puente de Avignon”,  participar del divertido “Pisa Pisuela”, esconderse con el amigo más cercano para cantar “El piedra Libre” en “Las escondidas”, son recuerdos que florecen en la expresión de una feliz y lejana niñez  en inolvidables días de vacaciones.

2010
Versión 2013

No te duermas sin un cuento. . .by Zuni Moreno. Con la tecnología de Blogger.

Este Blog. . .


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Mi Propósito


La vida nos reúne en cualquier lugar y nos cuenta historias cotidianas.

Yo las he interpretado a través de los cuentos breves y los microrrelatos.

Y, a los sentimientos que fluyen de aquéllas, los he expresado en simples poemas.

Aquí, mi trabajo, para ustedes.

Zuni Moreno

Reconocimiento II


Todas las pinturas que acompañarán las entradas de "No te duermas sin un cuento", durante 2017 pertenecen a uno de los pintores argentinos más reconocido a nivel nacional e internacional, no sólo por la calidad de sus obras sino además por su particular temática: Benito Quinquela Martín (1890-1977)

Barcos de Quinquela Martín

Barcos de Quinquela Martín

De QM

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Reconocimiento I


Todas las pinturas que acompañan las entradas de "No te duermas sin un cuento" pertenecen a uno de los artistas rusos contemporáneos más admirado: Vladimir Volegov.

Este pintor nos acompañará durante el año 2016.

Mujeres de Volegov

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No te duermas. . .

Candela por la Paz

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Las fotografías que ilustran este Blog, son de mi cámara.

Los cuentos y poemas, de mi pluma.


Capturando la vida

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"He mirado las rosas y me he acordado de ti"

Juan Ramón Jiménez,

escritor y poeta español, (1881-1958)


Rosas, rosas

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Este Blog trae al lector también poemas y, como un árbol en flor, supone la siembra y anuncia la cosecha, mientras se deshoja la vida.

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Pintando la vida

Antigua como la humanidad misma, la Pintura, responde a un impulso innato en el hombre de comunicación.

Recogiendo los frutos

Recogiendo los frutos
Tres de mis poemas y un cuento obtuvieron el 17-11-2012, el 3er. Premio en el Concurso Internacional,"Elegidos 2012" organizado por El Instituto Cultural Latinoamericano, de Junín, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

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