Sin soñar un Poema. Sin conocer un lugar. Sin admirar una pintura

Del Poema "Alma venturosa"

“Al promediar la tarde de aquel día,

cuando iba mi habitual adiós a darte,

fue una vaga congoja de dejarte

lo que me hizo saber que te quería.”

De Leopoldo Lugones (1874-1938)

Poeta argentino

Aviso de "Un Cambio"

A partir de 2017, los Microrrelatos o Mini cuentos dejarán de ser una expresión en este Blog y, junto con los poemas brevísimos, también hijos de mi pluma, formarán parte de otro proyecto. Espero poder concretarlo.

Como hojas al viento

Las entradas de este Blog se publican en 2017, cada martes a la medianoche, desde la República Argentina.

Coordenadas 31°4000S 64°2600O

sábado, marzo 30, 2013

/


Pepi Soler había llegado a la edad en que la mujer luce espléndida: 45 años. El amor había intentado entrar en su vida varias veces, pero ella nunca lo había aceptado con decisión. Vivía si se quiere feliz, con seguridad, independencia y en soledad, concientemente sola. Esa mañana hubo de llegar al Banco Regional, no muy temprano. Hizo la fila como las reglas mandan y se quedó mirando sin ver, con sus pensamientos dormidos. La serpenteante multitud la emparejó con un apuesto joven de unos 30 años, calculó, Pepi.
"¡Qué apuesto es este mocoso!", se dijo y se ruborizó sin saber. De repente sus miradas se encontraron ante un avance de la columna de usuarios y el chisporroteo energético fue casi visible al ojo humano.
Desde ese instante el nerviosismo se apoderó de Ella.
"Pero qué tonta. ¿Qué me pasa?", se preguntó, en el ahora ruidoso mundo de su mente. El muchacho no le quitaba la vista de encima con educada cautela. La fila parecía, ahora, no avanzar. Tan ingenuamente incómoda estaba Pepi, que las tasas e impuestos que traía para pagar, se deslizaron de sus manos y llegaron al lustroso piso de “porcelanato” azul. Ella se apresuró a recoger los papeles y él hizo lo mismo. En un submundo de pies y zapatos sus ojos volvieron a encontrarse y sus manos se rozaron. "¡Ay! Virgen Santa ¿Qué me estás haciendo?", recriminó Pepi a la pobre Inmaculada que ni se había enterado del cruce entre estas dos almas. Atinó a decir:
"Gracias", con voz endulzada y el joven la envolvió en una lánguida y oscura mirada. Por suerte la fila avanzó y el movimiento la llevó prontamente hasta la Caja. Entregó la documentación al Cajero, concluyó el trámite y como si la empujase el mismo Demonio - tampoco nada tenía que ver en el asunto - salió de la Institución Bancaria.
"Un café, se dijo. ¡Necesito un café!" Afortunadamente encontró un Bar próximo y allí recaló. Aliviada de la emoción, se desplomó en la silla, pero con su corazón aún palpitante. Después de ser atendida y cuando se llevaba a la boca sensual, la bonita taza de loza cilíndrica, en el primer sorbo, levantó su mirada y lo vio entrar. El joven se sentó cerca y ubicó su Netbook sobre la mesa, enfrentado con Ella. Pepi se sintió incómoda, pero vacilante.
"Pero si es un joven estudiante, predijo".  Debe tener 30 o 32 años. No más. Tal vez, ya esté recibido sugirió su pensamiento retenido en el adentro.
 "¡Dios mío!" Estoy embobada con este mocoso y no puedo pensar claramente. Una mezcla de emociones no identificadas la mantuvo alerta. En cada sorbo de café los ojos de ambos se encontraban. Se apuró, llamó a la camarera y pagó. Al levantarse, trató de retirar su tapado rojo que se encajó en la silla y al hacerlo su bolso de mano irremediablemente, cayó. El hecho fue excusa determinante para que aquel joven se levantara presto y rápidamente lo recogiera y entregara en manos propias de Pepi.
_Bueno, gracias, no se hubiese molestado murmuró con voz temblorosa, respondiendo al gesto del muchacho. De inmediato, Él contestó:
_De nada, no fue ninguna molestia, al contrario y agregó solemne: Hoy Srta. se le han caído sus pertenencias dos veces y yo he estado cerca ¿Cree Ud. en el destino?
_No sé a qué viene eso, replicó Pepi, tratando con su respiración de aquietar su corazón que, al igual que el de una chiquilina marchaba al galope.
_Fue simplemente una casualidad, agregó. El extraño la miró tiernamente y cambiado el giro de la conversación, preguntó:
_ ¿Acostumbra a venir seguido a este Bar?
_ A menudo, mintió Ella, mientras recorría discretamente, el fuerte cuerpo de su interlocutor.
_ Entonces, nos veremos... aportó el joven.
_Claro, contestó Pepi, desconociéndose a sí misma.
_ ¿Mañana? Se atrevió Él, con mirada implorante.
_OK, dijo Pepi, con audacia desmesurada por tratarse de tan casual encuentro.
_ Mañana a esta misma hora, ¿ Srta. ...?
_ De acuerdo, hasta mañana respondió, evadiendo la respuesta en su última parte y se fue apresurada del lugar, con firmeza. Él se la quedó mirando.
Las edades no constituyeron traba alguna, ni para uno, ni para el otro. Cuando dos almas se reconocen, se encuentran, se unen, no importa el afuera, esa realidad plasmada por nuestra forma de pensar. No interesa si sus cuerpos son morenos o blancos, altos o bajos, jóvenes o maduros. El amor que las une no discrimina. El entramado universal los había reunido. Pepi se dirigió a su casa con paso seguro, sin que el helado viento de agosto, le hiciera mella en su pálido rostro.

2010


sábado, marzo 16, 2013

/


Ibas a entrar, estoy convencida, porque reconocí tu paso seguro direccionado hacia la puerta alta, de vidrios gruesos y biselados con adornos de bronce, bien pulidos en sus aldabas. Era la puerta del bar de calle Suipacha, ése, de los encuentros fugaces en tardes de invierno y más duraderos en siestas de verano. Ése, donde las mesas y sillas son de madera negra reluciente y los camareros lucen graciosamente camisa blanca impecable y moño rojo al cuello. Entrabas justamente a ese Café porteño donde el tango está ausente porque las voces de los LCD invaden el ambiente con noticias de futbol o política salvo, cuando de vez en cuando, si un monitor se apaga, puede escucharse a Shakira o a Charly en sus antiguas versiones de rock. Este bar, querido mío, ya no ostenta la media luz de hace veinte años atrás, sino que por el contrario, las dicroicas hieren la vista. Te vi esquivo, te sentí cobarde. Pero. . . ¿Qué estaba pensando? Aparté de mi mente ese pensamiento. Era casi soberbio. ¡Hacía tanto tiempo! Para qué imaginar, suponer, desear cosas,  si seguramente no me reconocerías. Los años pasan y las etapas de la vida se cumplen inexorablemente. En algunas, se ganan kilos y se pierden las sonrisas puras e intrascendentes de la juventud. Además, yo no permitiría que nadie viera una sola cana en mi cabeza que siempre gozó del reconocimiento generalizado por el brillo y el color azabache del pelo y, recién tengo turno el jueves en la peluquería. Repito, te noté esquivo y sólo porque estaba yo en ese bar, oronda frente a mi Notebook escribiendo la lista de tareas del día siguiente o borroneando algún poema o simplemente curioseando en Internet, justo sobre la vidriera que daba sobre la calle transversal, cuyo nombre nunca recordé. Qué pena me diste. Ella queriendo entrar y tú acorralado contra el vidrio forcejeando por volverte sobre tus pasos. En el tire y afloje ganó ella. Se veía una buena mujer: delgada, rubia, arrugada como típica fumadora de años, con la tez opaca por la nicotina, pero parecía buena al fin, y se colgaba de tu brazo tan cariñosamente, que me conmovió. Es curioso cómo las mujeres en ciertas ocasiones nos aunamos, nos entendemos y hasta nos queremos, aunque haya un hombre de por medio.  Y te digo, aunque sé que nunca leerás esto que escribo, nunca. . . De no ser por esa actitud de búsqueda de protección de tu mujer, te hubiese salido al encuentro.
¡Vamos, te dije con los ojos, vamos! entra, si el tiempo ha pasado. . . o voy a creer acaso, que el tango tiene razón, que: veinte años no es nada. . . Con tu actitud casi me lo creo".


Alcé mi PC móvil y salí presurosa sin rumbo. . .

2013

sábado, marzo 09, 2013

/


Este Cuento ha resultado finalista en el I Concurso Internacional de Cuento Breve: “Cada loco con su tema” organizado por el GrupoEditorial Benma S.A. de CV, de la ciudad de México. DF (Junio 2012-Febrero 2013) habiéndose extendido la constancia respectiva.

En cada estertor que la vieja y crónica tos catarral le provocaba, acababan asomando a sus cansados ojos grises,  sendas lágrimas vidriosas, que cuidadosamente secaba con un pañuelo de fina batista. Se calaba entonces las gafas, y continuaba la acostumbrada lectura. Durante su permanencia mensual en la casona, Angélica se apostaba en el marco de la habitación todas las tardes,  casi a la misma hora, para cumplir con su diaria tarea, preguntando: “¿Quiere que le sirva el té, abuela?” Por respuesta, Mercedes siempre formulaba idéntica pregunta: “¿ya es hora?” disponiéndose a beber la taza de humeante Earl Grey que su nieta le acercaba. Disfrutaba la ocasión con soltura y gratitud. A su memoria llegaban repetidos recuerdos vinculados con aquella tarde en que la esposa del embajador chino, le obsequiara ese juego de té con tanto valor emotivo e histórico para ella. Al cabo de unos minutos apoyaba la taza sobre la mesa redonda de caoba, ubicada junto a su sillón hamaca y  se dormitaba unos minutos. Luego,  una hora más tarde, la joven se presentaba nuevamente y comenzaba a peinar sus escasos cabellos grises, perfumándola con colonia de azahar; le cubría sus piernas con una vieja manta inglesa y acercaba el jarabe con llantén que la aliviaba. Así, Mercedes esperaba que la noche invadiera su habitación y se regocijaba contemplando los últimos rayos del sol moribundo en  cada atardecer. Frente al ventanal de aquella casa colonial, la capilla de Nuestra señora del Carmen le provocaba sosiego y recreaba su vista. Llegado el ocaso, el motivo de su lectura poco a poco se iba resbalando de sus manos hasta caer y desparramarse sobre el piso entablonado. Era entonces el momento en que la empleada y la nieta de turno alzaban a la anciana y la llevaban hasta su cama de roble, encendiendo la desvencijada lámpara con caireles de cristal. A Angélica le correspondía recoger las cartas que yacían en el suelo, acomodarlas en la caja forrada con un gastado satén celeste, y aguardar hasta la próxima mañana, cuando muy temprano, el ciclo se reiniciaría. Pasado el mes, sería reemplazada por Sofía, la cuarta de sus hermanas menores, repitiéndose indefinidamente el ritual, fielmente respetado y cumplido, en honor al juramento prestado a su madre en su lecho de muerte, cuando la tuberculosis se la llevó. El tiempo, implacable, establecería el final, sólo cuando la abuela decidiese no leer carta alguna, o cuando abandonase la espera de su apuesto general y se dispusiera a volar hasta el cielo para encontrarse seguramente con él.

2012

sábado, marzo 02, 2013

/


El joven que atendía la fotocopiadora, tenía los ojos más tiernos que Elena, jamás había visto. Hacía dos meses, desde que se había mudado al barrio, concurría casi diariamente al lugar.
Conforme con sus escasos recursos, se acomodaba para disponer de las fotocopias que le permitirían, salir del paso en el estudio. Era un cotidiano placer reflejarse en la mirada de Juan. Comenzaron hablando de sus pueblos de origen y terminaron entonando juntos un canción rockera y popular, alentados por una cerveza escondida. Sin embargo, un mostrador siempre los separaba. Aquel sábado al mediodía, sin clientes en la librería, Elena asistió igualmente por sus copias. Esperó que se fuera el personal, pagó a Juan el trabajo y comenzó la conversación, esta vez sobre los árboles frutales de la quinta del abuelo del joven. Entre risas y relatos, un movimiento oportuno, motivó la cadenciosa caída de las fotocopias. Se apresuraron a recogerlas y, a pocos centímetros del suelo, sus alientos y miradas se encontraron. Entonces, el entorno desapareció y Juan solo vio la boca húmeda de Elena, la que entreabierta, le recordó esa fruta madura rebosante de miel y aroma que gustaba cortar del duraznero en verano. El beso fue atrapante.

2012



No te duermas sin un cuento. . .by Zuni Moreno. Con la tecnología de Blogger.

Este Blog. . .


Un Blog de Cuentos

Un Blog de Poemas

Un Blog de Lugares

Un Blog de Pinturas

Por

Zuni Moreno

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Gentiles seguidores de Google+

Mi Propósito


La vida nos reúne en cualquier lugar y nos cuenta historias cotidianas.

Yo las he interpretado a través de los cuentos breves y los microrrelatos.

Y, a los sentimientos que fluyen de aquéllas, los he expresado en simples poemas.

Aquí, mi trabajo, para ustedes.

Zuni Moreno

Reconocimiento II


Todas las pinturas que acompañarán las entradas de "No te duermas sin un cuento", durante 2017 pertenecen a uno de los pintores argentinos más reconocido a nivel nacional e internacional, no sólo por la calidad de sus obras sino además por su particular temática: Benito Quinquela Martín (1890-1977)

Barcos de Quinquela Martín

Barcos de Quinquela Martín

De QM

De QM

De QM

De QM

Reconocimiento I


Todas las pinturas que acompañan las entradas de "No te duermas sin un cuento" pertenecen a uno de los artistas rusos contemporáneos más admirado: Vladimir Volegov.

Este pintor nos acompañará durante el año 2016.

Mujeres de Volegov

Mujeres de Volegov

Un regalo

No te duermas. . .

Candela por la Paz

Candela por la Paz

Quien escribe

Quien escribe
Zuni Moreno

Conjunción


Las fotografías que ilustran este Blog, son de mi cámara.

Los cuentos y poemas, de mi pluma.


Capturando la vida

Capturando la vida
Mi cámara y Yo

Pensamiento en rosa


"He mirado las rosas y me he acordado de ti"

Juan Ramón Jiménez,

escritor y poeta español, (1881-1958)


Rosas, rosas

Rosas, rosas
Rosas de Vladimir Volegov

Poemas en flor


Este Blog trae al lector también poemas y, como un árbol en flor, supone la siembra y anuncia la cosecha, mientras se deshoja la vida.

Escribiendo con el pensamiento desde el alma

Pintando la vida

Antigua como la humanidad misma, la Pintura, responde a un impulso innato en el hombre de comunicación.

Recogiendo los frutos

Recogiendo los frutos
Tres de mis poemas y un cuento obtuvieron el 17-11-2012, el 3er. Premio en el Concurso Internacional,"Elegidos 2012" organizado por El Instituto Cultural Latinoamericano, de Junín, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

Google+

Todos

Traductor
English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified
Quiero esto en mi Blog!

Fidelidad

Un perfume

Un perfume
Volegov

Mi otro Mundo

Una verdad

«Los libros son los únicos confesores de los hombres»

David Mateo

Licencia

Lo propio

Safe Creative #1006060192043

Derechos

Safe Creative #Zunilda Moreno
Safe Creative

Registro

IBSN registrado
Blog: No te duermas sin un cuento. . .
URL: http://miscuentosmimundo.blogspot.com
IBSN: 09-06-2010-14

Números en este Blog

Un colectivo acogedor