Sin soñar un Poema. Sin conocer un lugar. Sin admirar una pintura

Del Poema "Alma venturosa"

“Al promediar la tarde de aquel día,

cuando iba mi habitual adiós a darte,

fue una vaga congoja de dejarte

lo que me hizo saber que te quería.”

De Leopoldo Lugones (1874-1938)

Poeta argentino

Aviso de "Un Cambio"

A partir de 2017, los Microrrelatos o Mini cuentos dejarán de ser una expresión en este Blog y, junto con los poemas brevísimos, también hijos de mi pluma, formarán parte de otro proyecto. Espero poder concretarlo.

Como hojas al viento

Las entradas de este Blog se publican en 2017, cada martes a la medianoche, desde la República Argentina.

Coordenadas 31°4000S 64°2600O

sábado, febrero 23, 2013

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Los veía moverse constantemente. Algunos saltaban, otros gritaban, todos festejaban algo. No advertí motivo especial. Me convencí: festejaban la vida. Mis ojos no lograban distraerse de la escena. Sus actitudes podían pertenecer al aquí y ahora o representar ritos del pasado. Gesticulaban exageradamente, se comunicaban a través del lenguaje oral, pero a tal volumen que las palabras vibraban en el ambiente de modo no inteligible. Sus atuendos, muy coloridos, sugerían una especie de arcoiris en ostensible combinación con el entorno vital. Casi todos tenían las mismas dimensiones. De pronto, se incorporó al grupo, un integrante que llegaba retrasado. Por mi parte, intentaba concentrarme en la lectura del último libro de Haruki Murakami que acababa de comprar y que me había propuesto revisar, mientras bebía un juvenil vaso de café mocha. El resultado: “Negativo”. El recién arribado fue recibido con sonidos eufóricos. Brincaban, se abrazaban, uno se subía sobre la espalda del otro, dejando caer sus bártulos al suelo. ¡En fin!
Pude entender entonces, cómo funcionaban. Sobre sus cabezas levitaba un Ser, o una Mente, suma de las mentes de todos ellos. No eran cada quien. Eran Uno.
Eran las emociones del grupo, vinculando los cuerpos, reviviendo a través de la evolución, situaciones remotas, propias tal vez, de un conjunto de australopithecus*, comunicándose.
Si no fuese porque me encontraba en un bonito Shopping porteño, lo hubiera jurado. Tuve entonces que convencerme: Se trataba simplemente, de adolescentes esperando la hora del contra-turno en algún curso de la Secundaria.

 2013





No dejes de clikar donde dice  "Falta aún" para deleitarte con una  fotografía

martes, febrero 19, 2013

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Mientras te miro, pienso: ¡Si supieras! . . . Fuiste el dueño de mi amor, aquel  invierno de hace tantos años. Acostumbrados a corretear  por el campo de tu abuela, la amistad con tu hermana me había unido a ti. Recuerdo, y sonrío: Habíamos concluido la primaria y ese año comenzábamos un nuevo ciclo. ¡Por Dios, qué orgullo! Ya nos sentíamos grandes. Ese domingo de invierno, fuimos al campo; ya no corríamos tanto, hacíamos juegos de ingenio y tú trajiste el de magia. Eso sí, a lo que no podíamos sustraernos, era a las escondidas. Precisamente, jugando a ellas fue cuando me robaste el primer beso, en el galpón de las herramientas, mientras tu hermana trataba de encontrar nuestros escondites. Para ti no fue nada, para mí, todo. Te amé en secreto hasta el próximo verano, en el que esperaba verte. Pero, de premio de cumpleaños _trece_ mis padres decidieron llevarme al mar. Y allá, querido mío, mi sentimiento cambió como el viento, así de rápido, como cuando llega el viento del sur y deja la playa desierta.  En ella, conocí a Ricardo y me enamoré de él. No me sentí mal, porque afortunadamente, tú jamás te enteraste de nada.

2012


jueves, febrero 14, 2013

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Ella lo veía pasar todas las tardes, con el nudo de la corbata desajustado, el cuello de la camisa desprendido, el pelo revuelto y su porta-notebook, colgado del hombro, denotando el cansancio propio del final de la jornada. Nunca lo advirtió de mañana, porque la tienda de chocolates abría seguramente más tarde que su horario de ingreso laboral.  Poco a poco, como gota que se sustrae muy lentamente de un pico mal cerrado, Emilia  lo fue incorporando a su quehacer diario. Él dejaba su automóvil en una cochera próxima, razón por la cual, la muchacha lo reconocía cada día.


Desde semanas atrás, la vidriera del local rebasaba de carteles anunciando el "Día de San Valentín". 
Cuando llegó la fecha, especialmente esperada por los enamorados y particularmente por los jóvenes, ya que por estos lares del mundo, los mayores no la habían festejado nunca, Emilia deseó fervientemente que el joven no entrara por ningún regalo. Si lo hacía, ello podría significar que su corazón pertenecía a alguien.
Sin embargo, arribado el 14 de Febrero,  Pablo Miranda se acercó al mostrador de la Bombonería.
Emilia sintió sus mejillas arreboladas y ese típico aceleramiento del corazón. Con voz casi  entrecortada preguntó que se le ofrecía. El joven le respondió con seguridad: "Asesóreme Ud. Señorita, quiero llevar unos bombones finos, de regalo a una mujer". En su apuro por atenderlo, la muchacha casi tropieza con unas cajas apiladas, pero, sorteado con fortuna el obstáculo, luego de ofrecerle distintas opciones, y de comprobar que ya había elegido la caja roja con forma de corazón, con amabilidad, le ordenó. "Abra la caja, Señor" 
Pablo, la obedeció y al hacerlo, una nube etérea de mil corazones escapó de su interior, envolviendo a ambos. Fue, un segundo.
_ Bueno, va a quedar muy bien con este presente para su enamorada en el "Día de San Valentín" concluyó la joven, jugándose en sus palabras, su fantasía. Pablo Miranda, la miró profundamente a los ojos y  respondió con cierta picardía:
_  Se equivoca Señorita, estos bombones son para mi madre que justamente, hoy, cumple sus 70 años.

2012


sábado, febrero 09, 2013

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Pasó a mi lado y me saludó con un triste semblante, bajando la cabeza y rozando apenas, el ala de su sombrero. Pronto, subió al carruaje que lentamente comenzó a desplazarse por  la calle anegada de tanta lluvia, salpicando con barro oscuro mi vestido de raso celeste. Dejó caer una violeta, disimuladamente, desde la ventanilla del coche y yo corrí a tomarla, justo cuando la voz áspera de mi esposo me detuvo en el intento. Acababa de terminar el horario de su función como Notario Público, y tomándome del brazo me dirigió, posesivo, hacia el tablón de madera de barco hundido, por el que ascendimos a la calesa. El cochero jaló las riendas y acompañados por el relincho jadeante de los caballos en su esfuerzo, marchamos rumbo a la casa del campo o lo que era lo mismo, mi cárcel. Atrás, quedaba él  y un sueño.

2012



martes, febrero 05, 2013

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Pasaba de paso, casi todos los días, por ese lugar, distinto, único, donde los aromas embriagaban y los sutiles sonidos adormecían. Nunca se había detenido a contemplar la belleza de las pinturas colgadas al descuido en la pared ni los colores de los tapetes púrpuras y malvas, ni menos los tapices reproduciendo sagradas figuras. Nunca había imaginado la presencia celestial del Maestro que todo justificaba. Ese día se detuvo en el dojo y escuchó su palabra. Entró en el salón y se sentó sobre la alfombra tupida. Aprendió a escuchar y a observar el Mundo. Se enamoró de la vida.

2011

sábado, febrero 02, 2013

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María Dolores: Nada más adecuado a su aspecto y personalidad que su nombre.
Vivía sola en el inmenso palacete mandado a construir por su abuelo a principios del siglo XX,  de marcado estilo neoclásico francés.
Sólo cuando se asomaba y descansaba en el jardín circular del inmenso parque circundante a la casona, podía llegar a  advertirse una leve y fugaz sonrisa. Ella cambiaba su carácter hosco cuando el sol de la siesta iluminaba su tez transparente y blanca.
No obstante su guardada historia, con amores encontrados, gustaba de recibir visitas a diario,  lo que le daba sentido a la sexta década de su vida.

Ese mechón blanco que, desde su cabeza renegrida, caía sobre su rostro generando la forma de antifaz, le daba un aire señorial, muy similar al que portaba su primo texano. Ni qué hablar del mexicano y el uruguayo. Todos llevaban la “marca” familiar. Ellos gozaban de una gran capacidad de adaptación al medio, lo llevaban en la sangre, así que se habían diseminado a lo largo y ancho de Sudamérica. Sin embargo, construyeron sus casas y formaron sus familias preferentemente en la cercanía del agua.

Este jovenzuelo argentino, inteligente y observador, se había enamorado del Jardín de María Dolores, y tenía sus valederas razones. Era un jardín circular con fuente de agua, comedero de aves, bellos bancos de hierro forjado pintados de blanco, dónde ella solía leer a García Márquez, al amparo de la sombra de los nogales que había plantado su abuelo y, flores por doquier. Más atrás, sobre las altas verjas colindantes, las enredaderas conocidas como “taco de reina” resbalaban por la pared en cascada anaranjada. Hermosos ejemplares de arbustos, alguno que otro  exótico, y los durazneros del fondo, creaban el entorno ideal para disfrutar de tan seductor vergel.
Ese día, el visitante del jardín lucía su camisa amarilla refulgente, cubriendo su parte de adelante; el negro tupido completaba su atuendo, de la cabeza a los pies. Bien alimentado y de buen porte, un poco bajo tal vez, se lo veía, elegante al fin. Sociable y osado, había comenzado a participar de las tertulias de la mujer amante de las flores, plantas de adorno y todo ejemplar relacionado con la botánica. Sin embargo, estaba inquieto, como esperando ver o encontrarse con alguien. Su vista penetrante iba de un lado a otro velozmente. De pronto, la descubrió, justo cuando María Dolores había ido a la cocina por unas masitas de coco hechas por ella  misma. La femme, ataviada de forma casi similar que su compañero,  desconcertada y discreta, desde lejos, esperaba atenta el flirteo del galán. En el jardín circular había música de trinos, romances que resucitaban el pasado y un incipiente enamoramiento. Él,  se movía de un lugar a otro. No era buen cantor para competir pero, se destacaba por su locuacidad y voz peculiar que, ya  significaba  mucho a su favor.

Otros individuos, asiduos visitantes y conocidos por María Dolores, también establecían sus vínculos en el simpático jardín circular. Sin embargo no interferían en el juego sensual, de miradas y esperas.
Ya se presentía el romance de la reciente pareja.
En un fugaz instante, ella se marchó sigilosamente del lugar. Él se desorientó por un momento,  pero rápidamente inició una amorosa persecución a ojos vista de los demás. Acabaron encontrándose un poco más allá del bonito entorno, bajo  la sombra de un nogal muy alto, frondoso y añoso, a cuya sombra todo terminó o se inició. Él, ya la había elegido como compañera nupcial, poco quedaba  por resolver.
Parado y erguido frente a la dueña de su corazón, hizo su propuesta agitándose en un beso tenue y sentido. Ya no dejarían de encontrarse casi todas las tardes al amparo del jardín circular. Y, si alguno de ambos se demoraba, el primero en llegar lo reclamaba claramente.
Cuando finalmente se encontraban se fundían en un abrazo con los pechos rozándose, las cabezas erguidas, hundiéndose en la humedad y frescura del tronco añoso.

La vida, había cumplido una vez más su cometido. Formarían su nido. Él, o ambos, saldrían en busca de sustento para sus futuros hijos y es de suponer que compartirían su cuidado.
De cualquier forma la descendencia ya estaba asegurada.
El jardín circular y la fuente de agua los recibirían todas las veces que decidiesen volver, ya que era frecuente que una vez formada la pareja, decidieran buscar un lugar cercano para construir su nido de amor.
María Dolores venía observando desde hacía años, que estas nuevas parejas construían sus casas bastante grandes, pero con cierto aspecto tosco y desprolijo. Sin embargo el interior era confortable, amplio y tapizado con materiales suaves. Una vez construido el hogar, llegarían los hijos.
Y María Dolores gentilmente los aguardaría para atenderlos a la misma hora de costumbre, llevándoles su alimento preferido. Sin ellos, el jardín de las tertulias cantarinas no tendría sentido. Tampoco su vida.

2013

No dejes de clickar más abajo dónde encontrarás, más información y algunas fotografías. Los textos en negrita han sido inspiradores y, adaptados o no, son parte de este Cuento.


No te duermas sin un cuento. . .by Zuni Moreno. Con la tecnología de Blogger.

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Mi Propósito


La vida nos reúne en cualquier lugar y nos cuenta historias cotidianas.

Yo las he interpretado a través de los cuentos breves y los microrrelatos.

Y, a los sentimientos que fluyen de aquéllas, los he expresado en simples poemas.

Aquí, mi trabajo, para ustedes.

Zuni Moreno

Reconocimiento II


Todas las pinturas que acompañarán las entradas de "No te duermas sin un cuento", durante 2017 pertenecen a uno de los pintores argentinos más reconocido a nivel nacional e internacional, no sólo por la calidad de sus obras sino además por su particular temática: Benito Quinquela Martín (1890-1977)

Barcos de Quinquela Martín

Barcos de Quinquela Martín

De QM

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Reconocimiento I


Todas las pinturas que acompañan las entradas de "No te duermas sin un cuento" pertenecen a uno de los artistas rusos contemporáneos más admirado: Vladimir Volegov.

Este pintor nos acompañará durante el año 2016.

Mujeres de Volegov

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Las fotografías que ilustran este Blog, son de mi cámara.

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Capturando la vida

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"He mirado las rosas y me he acordado de ti"

Juan Ramón Jiménez,

escritor y poeta español, (1881-1958)


Rosas, rosas

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Este Blog trae al lector también poemas y, como un árbol en flor, supone la siembra y anuncia la cosecha, mientras se deshoja la vida.

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Recogiendo los frutos

Recogiendo los frutos
Tres de mis poemas y un cuento obtuvieron el 17-11-2012, el 3er. Premio en el Concurso Internacional,"Elegidos 2012" organizado por El Instituto Cultural Latinoamericano, de Junín, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

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